De la Monumental a la plaza de Bolívar

Luis Bolívar fue una fiera ante Autor, un toro igual de fiero de la ganadería de Dosgutiérrez. Cortó dos orejas e inauguró la puerta grande de la feria. José Garrido cortó una oreja y López Simón escuchó avisos.

 

Por Rodrigo Urrego B.

 

Para quienes no lo sintieron, el domingo en la tarde tembló en Manizales. El epicentro del movimiento se concentró en la plaza de toros, que se convirtió en plaza de Bolívar porque el torero colombiano que lleva el nombre del libertador protagonizó una de sus más importantes batallas, ante una afición que volvió a conquistar.

Cuarto de la tarde. Bolívar se tiró de rodillas para recibir a Autor, uno de los toros con los que el legendario hierro de Dosgutiérrez conmemoraba 70 años de su fundación, y el que se convirtió en protagonista estelar. Una larga cambiada de rodillas, luego otra, y una serie de lances ante un toro que parecía un vendaval. Cuando el torero remató en el centro del ruedo ya tenía al público a su favor.

Brindó la faena en el mismo centro del ruedo, y desde allí lo desafió. Autor se fue por la muleta del torero con furia, y Bolívar con frialdad asombrosa se lo cambió dos veces por la espalda. La plaza ya se estremecía. Luego citó a distancia y el toro se fue tras la muleta como quien quiere comerse el mundo, una y otra vez, hasta que la perdía de vista cuando el torero remataba las series con el pase de pecho. Los oles se escuchaban hasta en la misma plaza de Bolivar, junto a la catedral, y en la cuarta serie el clamor del público era de feria de Manizales, pero la banda prefirió guardar las partituras de ese  pasodoble, himno del toreo nacional. Faena grande, de dos orejas, de salida a hombros, del Bolívar de las grandes tardes.

Autor fue el más bravo y fiero  de un encierro que tuvo de todo. Bueno y malo. Pero en el que no hubo chance para que el público perdiera atención de cuanto sucedía en el ruedo. El primero de la tarde fue manso y peligroso y Bolívar fue más listo y lo supo enredar en una lidia más propia del siglo pasado.

El primero de López Simón, segundo de la tarde, avisaba que en algún momento se iba a llevar por delante al torero, más aún cuando el madrileño no traicionó su toreo y apostó así llegara la voltereta. Finalmente todo quedó en una amenaza. El quinto embistió sin casta y utilizó los pitones como si fuera un boxeador, a querer tumbar al torero y noquearlo con un golpe en la quijada. Pasó fatigas con la espada en ambos, en cada turno escuchó dos avisos.

José Garrido había sido el encargado de calentar la primera tarde de la feria con otra intensa batalla ante el tercero del festejo. Con la izquierda, la mano de los millones como dicen en los toros. Con inteligencia y mucha capacidad fue enredando a un toro que parecía indomable, y que se fue al desolladero sin saber cómo sus embestidas jamás alcanzaron la muleta. El torero de Badajoz no la tenía fácil y hasta terminó con naturales de buen trazo. Fue la primera oreja de la tarde, quizás la que llevó a Bolívar a hacer respetar su condición de figura nacional.

 

Ficha
Manizales
7 de enero de 2018
Primera Corrida

Toros de Dosgutiérrez. Autor, lidiado en cuarto lugar, premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.

 

Bolívar: silencio y dos orejas
López Simón: dos avisos y dos avisos
Garrido: una oreja y silencio 

 

Videos e Imágenes en  http://bit.ly/2f2kOGl

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