Jesús Enrique Colombo da una vuelta al ruedo en su presentación en Las Ventas

Jesús Enrique Colombo dio una vuelta al ruedo en su presentación en Las Ventas tras una faena intensa al cuarto de la tarde. La novillada de El Montecillo, de buen juego, solo contó con un garbanzo negro que fue el sexto. Pablo Aguado saludó una ovación en el quinto y Rafael Serna fue silenciado.

Con información de las-ventas.com

Colombo saludó al cuarto con verónicas muy continuadas y también realizó un quite por chicuelinas. Protagonizó un tercio de banderillas de mucho ajuste. Se dobló con el novillo en el inicio de muleta y luego jugó con las distancias para lucir la embestida del novillo que tuvo transmisión y movilidad con galope. Por el izquierdo se vino por dentro. La labor en conjunto tuvo emoción por la ambición del novillero y el fuelle del novillo. Finalizó con bernadinas de tanto ajuste que obligó al venezolano a encorvarse. Entró a matar por derecho y se llevó un golpe. Le pidieron con fuerza la oreja que no fue concedida y tras la vuelta al ruedo el presidente escuchó una bronca.

Colombo

Con el primero, alto pero recto de lomo, que no quiso caballo, colocó dos pares de banderillas hacia dentro y el último desde el estribo hacia fuera. El animal embistió sin humillar y se venía pero con una inercia que no aseguraba su atención en la muleta. En el final de faena aguantó los parones del animal y saludó una ovación.

También el segundo, cornidelantero, tuvo el defecto de venirse pero sin entrega y fijeza en la muleta. Pablo Aguado se estiró a la verónica e inició con la muleta rodilla en tierra. La faena quedó desdibujada por la condición del novillo. Mató de un bajonazo. Sin embargo, el estoconazo en el quinto fue perfecto y certero. Lo había saludado con garbo y llevado al caballo por rogerinas. Luego realizó un quite por chicuelinas despacio y dejó series estimables con la muleta por el pitón derecho porque por el izquierdo el novillo fue imposible. Asentado y con la figura relajada firmó derechazos con temple y naturalidad para saludar una ovación.

Rafael Serna contó con la nobleza del tercero para torear con profundidad por el pitón derecho. Los muletazos surgieron limpios, con seguridad y temple. En cambio, el sexto se quedó corto y fue imposible realizar faena por lo que abrevió.

 

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