Cali, primera de Feria

Luz, al final del túnel

 

Por Víctor Diusabá Rojas, tomado de elpais.com.co

 

Fotos Rodrigo Urrego B.

 

 

Un largo paréntesis en el que cupo un enorme bostezo.  A la larga, eso fue la primera corrida de abono de la Feria, marcada por un buen comienzo y un mejor final  de los toros de Paispamba, pero en el interregno fue como pasar el actual Túnel de la Línea, largo y sin final, hasta que asomó esa luz del último de la tarde…


Claro está, el vaso medio lleno dice que hubo dos buenos toros. Sí. Ese de salida, bonito por donde se le mirara. Un dije con el que Manuel Libardo tuvo momentos para exponer esa delicadeza con que nos ilusiona para ir a la plaza. El ejemplar tuvo un buen pitón derecho y de ahí salieron dos series en las que el de Ubaté se lo trajo toreado desde los cites.


Pero al de Paispamba le faltó sostener el do de pecho y entonces miró y olisqueó loa adentros, a la par que dudaba si rescatar a última hora sus embestidas por el izquierdo (como lo hizo en dos viajes de ensueño) o mantener esa bronquedad que opacó su comportamiento. Más allá de esos tropezones, el toro había trascendido y por eso la gente lo ovacionó en el arrastre.


El sexto fue más que él y que todos sus hermanos. Un toro de esos que se aparecen en los sueños. Cómo repitió y cómo metió la cara. Y cómo emocionó a quienes habían (habíamos) padecido ese larga calvario de segundo a quinto en el que no pasó nada. Las manos de José Fernando Alzate se prodigaron para tratar de aprovechar ese raudal de bravura y clase. Por supuesto hubo un abismo entre la propuesta del toro y los alcances del torero, que no se puede atribuir a la falta de voluntad sino a la escasez de oficio que hace que el agua se escape entre las manos. Oreja y palmas en el arrastre.


El vaso medio vacío tiene más que una razón de ser.  Por ejemplo, ese segundo, escurrido de carnes, al que siempre le gustaron las tablas y con el que  Ricardo Rivera no pudo hacer más que verlo trotar de salida y, luego, deambular en procura de un hueco para escapar. Su mansedumbre no dio para más que esa tanda en la que Ricardo logró amarrarlo a su muleta.  Después, la espada se hizo de cartón durante largos minutos que llevaron a dos avisos.


Del otro para el mismo Ricardo, quinto de la corrida, no queda más que su cara de respeto como recuerdo. No tuvo emoción y por eso los muletazos, muchos,  supieron a poco.  La faena se alargó en una práctica rutinaria que convirtió por buen rato a Cañaveralejo en un  espacio silente, en el que solo se escuchaban las destempladas castañuelas de un voluntario en el tendido de sombra.


En cambio el cuarto, a cargo de Manuel Libardo,  alcanzó a despertar una brizna de  ilusión en el caballo, en el que empujó con categoría, como se portó bravo en esos dos buenos pares de banderillas de Jaime Devia.  Y luego, en esos doblones de Manuel, mostró codicia. Pero faltaba aprobar una asignatura definitiva en esto asuntos, la duración. Y el toro no solo no duró sino que se echó para desbaratar esa esperanza.


Y nos queda el tercero , ese que se marchó por cuenta de un señor espadazo de Alzate, quien se tiró encima y salió rebotado para ser objeto de una paliza que lo mandó a revisión del equipo médico. Ovación al valor y a la entrega que, de alguna manera, sirvieron para tapar una tarea en la que no hubo detalles para rescatar.
La tarde, que comenzó arriba y terminó arriba, pasó en el intermedio por ese inmenso bache que no la invalida. Dos toros sacaron nota para ayudar a pasar a sus hermanos. Eso y la suerte de los turnos (siempre nos quedamos con la última imagen) dio un parte positivo, más allá de las flaquezas que, para muchos, ahora se refunden en la memoria. 

Ficha de la corrida
Feria de Cali
Primera corrida de abono
Seis toros de Paispamba

Desiguales de presentación. Bravo y noble el sexto, ovacionado. Con calidad por del pitón derecho el primero, también ovacionado.

Manso el segundo. Sin trasmisión el tercero. El cuarto se apagó. El quinto, sin fondo.
512, 464, 448, 444, 442 y 476 kgrs
Manuel Libardo
Celeste y oro
Palmas y palmas
Ricardo Rivera
Blanco y oro
Silencio tras dos avisos y silencio tras aviso
José Fernando Alzate
Sangre de toro y oro
Ovación y oreja
Detalles:

Más de un cuarto de plaza. Tarde calurosa, sin viento