Cali, cuarta de Feria

Exigencia y Emoción

Por Víctor Diusabá Rojas, , tomado de elpais.com.co

Fotos Rodrigo Urrego B. y Diego Caballero.

 

 

Los toros de Ernesto Gutiérrez Arango fueron un examen de posgrado.  En todas las suertes y en todos los terrenos. Hubo que amarrarse los machos y agarrarse duro a las riendas para pasar al otro lado del río a recoger los trofeos, seis orejas en total, esos mismos que terminaron de premiar una tarde llena de emociones. 

Todos los toros tienen su lidia, dice el viejo adagio taurino. Sí, todos. Y, al mismo tiempo, esas lidias tienen su propia intensidad.  Mucho va del pastueño primero de la tarde, al que Luis Bolívar cuajó siempre hasta que la espada se le convirtió en una pesadilla, a ese séptimo que el regaló el mismo torero colombiano, un toro que  mostró, como muchos de sus hermanos, raza. Porque, vale aclarar de entrada, no hubo malas ideas, sino exigencia, mayúscula exigencia, y problemas  a resolver.

Los vivió el propio Pablo Hermoso de Mendoza en ese tercero, al que le cortó las dos orejas, tras emplearse a fondo, con sus caballos sintiendo pasos de animal grande en cada envite. Al comienzo, los viajes del de la casa Gutiérrez Botero parecían arreones, pero a medida que fue transcurriendo la faena quedó en evidencia que era mucho más que eso y que la clave estaba en no apegarse a ningún libreto sino solucionar sobre la marcha, eso sí, sin dejar de brillar con esa doma que permite gestos como esos tres giros consecutivos en la cara del toro. 

Y Pablo lo hizo, mientras desde el cielo de los caballos el inmortal ´Chenel´ ayudaba a guiar a sus hermanos. Dos orejas confirmadas con un excelente rejón postrero.  En cambio en el sexto de la tarde hubo menor tono y, además, los rejones decisivos cayeron en lugares equivocados. Silencio.

A Iván Fandiño también le tocó su parte. En su primero, segundo de la tarde, debió empujar todo el tiempo porque el toro, faltó de alegría, ayudó poco y nada. No hubo un solo momento en que el diestro vasco no apurara en busca de agradar a la gente y salvar un turno que parecía condenado al fracaso. Toda la plaza lo vio, menos el señor que ocupa ese lugar demarcado para ser ocupado por el Presidente de la corrida, quien fracasó, primero, en la administración de justicia al no conceder al menos el trofeo que el público otorgaba; y además en su otra pretensión, la de hacerse notar, porque las dos vueltas al ruedo en medio de clamorosas ovaciones recordaron que, a veces, las orejas son desperdicios y nada más.

En el quinto vino la revancha. Iván hizo, antes que nada, una lidia de esas en la que los defectos pasan por el minucioso ojo del artista. Los limó desde el cite hasta el remate y consiguió ahormar la embestida, para cerrar con una fabulosa tanda en la que puso la cerezal pastel.  Estocada y dos orejas.

Luis Bolívar, está dicho, pudo pisar primero en firme, con dos orejas cantadas, tras disfrutar de ese dulce envuelto en capa negra que se movió con calidad a lo largo del primer turno. Pero las faenas, como tantas cosas en la vida, terminan cuando se baja el telón, y a Luis la espada se le envainó a la hora del duelo. Frustración y dientes apretados en ese saludo que no sabía a nada.

El cuarto de la tarde se quedó engranado y tuvo que venir la codicia del séptimo para  que la plaza, llena, viviera otra lucha en que, fajados, Bolívar y el criado en las alturas del Ruiz, se midieran sin pausa, hasta el cierre de un espadazo y las dos orejas que se habían ido puestas en el arranque de la tarde. 

Ficha de la corrida

Feria de Cali 2014

Cuarta corrida de abono

Toros de Ernesto Gutiérrez Arango

Desiguales de presentación, algunos justos. Noble el primero; parados segundo y cuarto; con emoción  y exigencia tercero, quinto, sexto y séptimo.

468, 484, 490, 484, 492 , 532 y 512 kgrs

Luis Bolívar

Palo de rosa y plata

Ovación, silencio y dos orejas

Iván Fandiño

Salmón y oro

Dos vueltas al ruedo tras petición y dos orejas

Pablo Hermoso de Mendoza

Dos oreja y silencio

Detalles:

 Plaza llena, Ráfagas de viento en la segunda parte de la corrida.