Manizales, quinta de Feria

El juli: faena tallada en piedra

Por Víctor Diusabá Rojas, tomado de lapatria.com

Fotos Rodrigo Urrego B.

 

 

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Fue más que un faenón. En esos momentos en que el reloj de la plaza se detuvo allá arriba a mirar, absorto, cómo ese señor del pizarra y oro paraba el tiempo con la lentitud de sus muletazos, el toreo alcanzó la mayor dimensión de esta Feria. Pero mas allá de un indulto que no era (y demás baches reglamentarios), El Juli escribía en piedra un pliegue de arte puro en estos 60 años de historia.

Claro está, es difícil de contar. Primero, porque cosas así van más allá de los palabras, Por ejemplo, uno puede decir que los naturales en ese último de la tarde fueron largos, templados, hondos y ligados. Pero había que estar ahí para ver cómo esa muleta se arrastraba en la arena como si tuviera vida para llevar en sus pliegues la noble embestida del toro, que ahora sí metía la cara, olvidando sus defectos y limitaciones de salida.

Segundo, Julián hizo de maestro. No solo en la sabia interpretación de todas las suertes sino en la tarea de enseñar.

 

Cuidó del toro a cada momento y les dijo a los suyos, a los de su cuadrilla, que había un mañana con ese ejemplar de Ernesto Gutiérrez Arango. Por eso, cuando se fue a los medios a brindarlo, no pocos concluyeron que algo había detrás de ese animal que flaqueaba de fuerzas y no tenía alegría, al menos hasta ese momento.

Sí, hasta ese momento, porque fue con unos muletazos de tanteo, primero, y otros más firmes, enseguida, que El Juli convirtió el agua en vino en un abrir y cerrar de ojos. La obra comenzó a crecer tanda tras tanda, mientras el toro comenzaba a ser otro: más claro, más humillado, con más fondo, eso sí, sin olvidar que más allá había unos adentros donde le olía que podía ir a buscar refugio.

Julián no le dejó cometer ese pecado. Lo hizo sin sobresaltos. Porque si algo tuvo la faena fue pureza, y ella pasa, además de la ortodoxia, por el respeto a las formas. Nada sobró. Por el contrario, de ese fontanar de tauromaquia brotaron cuantas expresiones de belleza puedan existir en la lidia, acompañadas de profundidad, esa línea que separa lo común de lo inolvidable.

Y vinieron los naturales hondos con los que la plaza se puso, de un lado, de pies, y, a la vez, a los pies de El Juli. Fueron series tras series en las que la extensión de su brazo izquierdo pareció crecer en la misma medida que crecía la emoción en los tendidos. Los circulares hechos más circulares, los molinetes despojados de lo accesorio y hechos fundamento y los trincherazos elevados a carteles de toros, treparon la faena a esa condición única de extraordinaria, de faenón.

La gente, borracha de emoción, decidió que el mejor premio era el indulto, el perdón. Y El Juli, que, valga decir, no hizo uso efectista de esa situación, debió someterse, y no menos la Presidencia, a ese clamor popular que si bien no amenazaba desbordarse sí tenía una cara parecida. El palco accedió y los abrazos se encadenaron en los tendidos, mientras el maestro daba una vuelta de lujo a este ruedo que, una vez, más volvía a servirle de trono.

Hubo más para anotar. Entre otras, un encierro que tuvo bondad y duración, pero al que le faltó más alegría. Y dos orejas más en el cuarto de la tarde para el mismo Julián, en faena hecha entre los pitones, con recursos y algún rapto ojedista, Y sumen la sapiencia de Pablo Hermoso de Mendoza para administrar los diferentes condiciones de sus toros en los que tuvo que buscar soluciones. Cosas importantes todas, pero relegadas a ser simples anécdotas por esa obra sin igual que cerró la Feria y que queda ahí en el frontis de las inolvidables de estos 60 años de historia.

Ficha de la corrida

Plaza de Toros de Manizales

Temporada 60 años

Quinta corrida de abono

Toros de Ernesto Gutiérrez Arango

Nobles, algunos faltos de fuerza y con tendencia a los tableros. El sexto fue devuelto por problemas en una de sus extremidades anteriores. Se lidió un séptimo, regalado por Cormanizales, que fue indultado ('Flamenco', número 391, de 488 kgrs).

458, 474, 442, 448, 450 y 488 kgrs

Pablo Hermoso de Mendoza

Saludo, palmas y saludo

Julián López El Juli

Pizarra y oro

Ovación, dos orejas y dos orejas simbólicas.

Detalles: Plaza llena. Tarde soleada.