Cena de gala con los Reyes de España

Bolívar y los verdaderos embajadores de Colombia

Por Rodrigo Urrego B.

Marzo 3 de 2015

 

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Luis Bolívar es torero. Los toreros, en todas las épocas, han sido referentes para la sociedad. Juan Belmonte no solo fue el pionero del toreo moderno, también revolucionó la forma como el mundo miraba a los toreros. Llegó a entablar estrecha amistad con personajes de la cultura, como Valle-Inclán, Pérez de Ayala, Ignacio Zuloaga o Julio Camba, que le agasajaban y le consideraban un verdadero artista.


Belmonte adoptó sus modos e incluso su estilo de vestir. No tenía estudios pero se convirtió en un lector empedernido (en su biografía, escrita por Manuel Chávez Nogales,  se cuenta que llevaba valijas repletas de libros en sus viajes trasatlánticos y los devoraba en los meses que duraba su travesía en barco a América). Su inteligencia y personalidad le permitieron relacionarse con los miembros de la cultura y de la alta sociedad. Llegaron a organizarle un homenaje, en el que Valle-Inclán pronunció un encendido discurso en su favor. La Generación del 28, que no era en principio nada taurina (veían en los toros un síntoma del atraso hispano), se hizo belmontista casi al completo: más que la fiesta en sí misma, admiraban sobre todo al héroe que veían en Belmonte. Hasta tal punto compartía Belmonte afanes e inquietudes con ellos, que hay quien afirma que fue un miembro más de la Generación del 28 y que solo se diferenciaba en el modo de expresarse: unos con la pintura, otros con las letras, Belmonte, con capote y muleta.


Desde entonces, el torero, como ningún otro artista, ha defendido su lugar en la sociedad. En Colombia, cada cuatro años, a Pepe Cáceres le llegaba sagradamente su invitación para asistir a las posesiones de los presidentes de Colombia. Política e ideologías aparte, los presidentes que se instalaban en la Casa de Nariño atendían a lo más selecto de la sociedad del país. Así el torero no comulgara con algunos, los presidentes siempre invitaban al torero de Colombia, a Pepe Cáceres.


Por estos días, el presidente Juan Manuel Santos anda de gira por España. Uno de los actos sociales más sonoros de su visita fue la cena de gala que los reyes de España, Don Felipe y Doña Letizia, ofrecieron en el Palacio Real de Madrid al presidente de Colombia y su esposa María Clemencia Rodríguez. A la gala asistieron representantes de las instituciones del Estado y de los ámbitos empresarial, cultural, económico de España y Colombia.


En esa lista no podía faltar el torero. Desde diez años, Luis Bolívar ha emergido como el principal representante del toreo colombiano en España (obvio, tras el retiro del más grande torero colombiano de todos los tiempos, César Rincón). No solo en los ruedos, también en la calle. Y el torero de Colombia, hoy por hoy, también tuvo su lugar en la cena de gala.


Es un reconocimiento a lo que significa el toreo, y el torero, tanto en España como Colombia. Bolívar es un embajador del país. Y en la cena estuvo junto a otros colombianos ilustres que han puesto en alto el nombre del país, por ejemplo James Rodríguez, el dueño de la camisa 10 del Real Madrid, y Carlos Bacca, goleador del Sevilla Club de Futbol. Ellos, con sus goles. Bolívar, con sus triunfos ante victorinos en Santander, ante Palhas en Madrid, ante Miuras en Pamplona, y con orejas de peso como las de Bilbao. Ahora que los futbolistas han emergido como ejemplos de la sociedad, los toreros siguen siéndolo. Desde los años mozos de Juan Belmonte.