Valencia, quinta de Fallas

Talavante le gana al viento

Por Diego Caballero

Fotos Alberto de Jesús tomadas de internet

Marzo 18 de 2015

 

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Alejandro Talavante salió a calentar el ambiente de la tarde, el de arriba y el de abajo que poco marcaba en el termómetro de la tarde, ya con dos toros en la cuenta. Peleó con el clima, con ese viento que intimida a más de uno. Salió a la batalla con sus armas, envueltas en la armadura de un valor a toda prueba para permitirse torear bien, así  su enemigo, el viento,  lo atacara con ráfagas.

Un capote variado, sostenido por el cuerpo muy quieto que trasmitía que se jugaba la vida de verdad, por tijerillas, por  delantales, por chicuelinas y un quite por gaoneras iniciado con una tafallera. Su muleta,  también atacó, desde el comienzo,  con un cartucho de pescado, en los medios, para decir que estaba peleando sin trampa, a favor del viento sacó una munición que recordaba la sutileza, para atacar, de aquel Pepe Luis de los años cuarenta.

Su mano izquierda y su mano derecha supieron,  parar o olvidar, las ráfagas, por momentos, porque estas arrasaron con más fuerza en otros. Su muleta flameaba. Y Talavante? Siguió ahí, aguantando a pies juntos, incluso. Arriba, entendieron quien lideraba en contra de los elementos; el viento y un toro de Zalduendo, con humillación de bravo. Al final y sin armas dejó un desplante para irse por su espada. Oreja para un valiente que sabe torear y bien.

Morante de la Puebla, por momentos, también toreo, poco porque su lote poco ayudo. Rivera Ordoñez,  entre el viento y la frialdad de  su dominio, que no exposición, casi congelan.  Juan José Trujillo y José Antonio Carretero tienen mención especial en esa lista que casi siempre se olvida. Toros de Zalduendo de juego variado, sobresalio el bravo tercero y el franco cuarto.