San Iisdro

Jiménez Fortes, a un paso de la gloria y de la tragedia

 

Redaccion Puerta grande

Foto Efe, tomadas de internet

Video

Mayo 14 de 2015

 

NOTICIAS

 

 

 

 

La tragedia rondó Las Ventas. Saúl  Jiménez Fortes,  que había cortado una oreja en su primero y que tenía cerca la puerta grande, recibió dos cornadas en el cuello cuando intentaba torear a su segundo toro. Se temió lo peor. Paso, de rozar la puerta grande a rozar la tragedia.   Uceda Leal y Diego  Silveti estuvieron solventes  ante el deslucido encierro de la ganadería de  Salvador Domecq en una tarde de mucho viento.

Saúl Jiménez Fortes salió a buscar la gloria en Las Ventas, encontró un milagro que no es poco. Una vez más su sangre quedó en la arena de Las Ventas, plaza donde reaparecía tras la trágica corrida de hace casi un año donde tres toreros, incluido él,  cayeron.  Uno de los nombres de aquella tarde del 20 de mayo fue David Mora, para él,  era la tarde de Fortes, así se lo hizo saber en su brindis a través de los micrófonos. Para homenajearlo  se fue a recibir a su primer toro a porta gayola,  como David hace un año.  Todos recordamos a David Mora,  que aún no se levanta de aquel instante.  Así, Fue el inicio de la tarde de Jiménez Fortes que salió  a dejarse morir para salir de ese lugar donde están los que ilusionan, pero que cuentan pocas tardes para ilusionarse.


Jiménez Fortes,  dueño de un valor sin límite, no ha perdido la ilusión, aunque de momento su carrera tenga tan poca suerte o quizás mucha,  porque las cornadas que se llevó hoy en su cuello hicieron que sobre Las Ventas corrieran aires de tragedia. Se quedó muy  quieto en su primero, aguantó con el viento en su contra. Cortó una oreja seca,  como ese valor suyo  que transmite emoción, verdad.   Con esa oreja quiso salir a romper esa puerta grande que ilusiona y con la que se puede cambiar la vida. O eso queremos seguir pensando. La tenía muy cerca.

Con la oreja en su esportón, se fue de nuevo a la puerta de los toriles en busca de la llave de una  puerta más grande. Brindó al público que tenía entregado, la montera boca abajo. Parecía posible.   Pero vino la cornada, en la segunda tanda, la primera por el izquierdo donde el toro lo empaló y en el suelo, lo dejó a merced de su pitón para herirle certeramente en el cuello.

Se levantó para dar unos pasos, con su mano en el cuello,  bañaba con su  propia sangre,  luego se  lo llevaron en medio de murmullos de tragedia, mientras él hablaba con los que lo llevaban en brazos,  apresurados, con caras perdidas, impávidas.   Minutos más tarde se confirmaba que su cuello llevaba dos medallas, dos cornadas, que mala suerte tiene Saúl.  Se escapó y volverá,  acompañado de su firmeza para  buscar que su suerte cambie. Volverá, esperando que la memoria de los que  hoy lo vieron nacer de nuevo, no se pierda.

PARTE MÉDICO

Dos heridas por asta de toro, una en región cervical derecha con trayectoria ascendente y hacia dentro de 15 cm que bordea la glándula tiroide y esófago que contusiona la vena yugular y la arteria carótida y llega a la fascia prevertebral y la otra en la región submandibular izquierda de 10 cm que bordea parótida y lesiona músculo esternocleidomastoideo. Es intervenido quirúrgicamente en la enfermería de la plaza pasando a la clínica San Francisco de Asís. Pronostico grave