Miguel Abellán abre la puerta grande

 

NOTICIAS

Resumen de Prensa

Foto Efe, tomada de internet

10 de julio 2015

 

 

 

Corrida de Fuente Ymbro, de seria presentación y desiguales en juego. Miguel Abellán cortó una oreja de cada uno de sus toros y se fue por la puerta grande. Iván Fandiño estuvo cerca del premio en su segundo toro, difícil, al que logró meter en su muleta, sufrió una fuerte voltereta. Su espada dejó el gran esfuerzo sin premio. También,  Miguel Ángel Perera  se marchó  sin premio, pero con el reconocimiento de un torero que en su primero,  dio una lección, callada, de cómo lidiar un manso. Resumen de prensa

 

"Como antes"

Por Miguel Férnandez Molina, mundotoro.com

En tiempos de evolución social en los que cambia el público y, nos demos cuenta o no, lo hace también el espectáculo, hay instantes en que todo vuelve a su ser. A como era antes. A como era hace no tanto. Hoy Pamplona se comportó como ese ‘antes’. Más bulliciosa, cantarina y festiva que días atrás. Más de ese sol, que tanto le identifica y que hace triunfar la fiesta a través de la emoción. Por eso, quien sabe y puede jugar con ella sale victorioso. Lo hizo Miguel Abellán, que se maneja a las mil maravillas en San Fermín, movilizando los ánimos a golpe de guiño. Un desplante a tiempo, unas rodillas clavadas a la arena… y dos toros de Fuente Ymbro que sumaron muy alta nota -excelente el primero, bueno el cuarto- con los que se ganó salir en hombros. Una más una y casi suma tres. En cambio Miguel Ángel Perera no hizo concesiones en su destacable faena al segundo, que pasó un tanto inadvertida. Iván Fandiño, en su segunda tarde en 24 horas, tuvo tan cerca el drama como el éxito. Ambos, en el sexto toro de una seria y pareja corrida de Ricardo Gallardo.

Lo mejor se dejó ver pronto. Se llamaba ‘Hostelero’ y fue bueno, muy bueno. El plato ideal para abrir el menú del triunfo. Alto, algo basto de hechuras, largo, lo recibió Abellán luciendo toreo de rodillas, antes de un ‘intercambio’ de quites: chicuelinas él, gaoneras ajustadas Perera. De nuevo, de hinojos Abellán para abrir de muleta, sin apretarle mucho de inicio, ya de pie, en tandas templadas en línea recta. Poco a poco se fue dando cuenta el torero del buen ‘fuenteymbro’ que había delante, con raza y calidad. Aunque sin romperse con él, logró una buena serie a derechas antes de otro momento de rodillas y una tanda al natural, más compuesta que profunda, de trazo corto y embroque bello. Seguía valiendo el animal, que dio lo último que tenía en la siguente tanda luego de haberse empleado en una lidia larga. Estocada y oreja.

De buenas hechuras sin perder la seriedad, el cuarto salió a su ritmo. Sin prisas ni en el capote, ni en varas. Casi sin relevancia hasta la muleta. Abrió Abellán flexionando pierna y soportando algún derrote de final de embestida. Ese fue el defecto de un animal que tuvo virtudes como su codicia y noble condición. Templado, sin apretarse del todo, la faena del madrileño tuvo la nota tónica del temple, como lo tuvieron esos naturales, un punto por fuera, con el toro abriéndose mucho y llegando a la muleta con ímpetu. Es un torero listo y sabía que el triunfo no estaba ahí, sino en el sol. En la fiesta. El final estaba claro: otra vez de rodillas en muletazos y un desplante crucial para su faena. Fue levantarse, dejar una estocada entera y abrirse la Puerta Grande. Otra oreja y, casi, una tercera, que el Palco se la quedó junto a la bronca popular. Muy resolutivo Abellán, izado por Pamplona.

No fue de fiesta la faena de Miguel Ángel Perera al exigente segundo, un cinqueño largo, de poco perfil y muy abierto de cara. Manso de primera hora, hubo que hacerle las cosas con mucho mimo. Tanto, que a veces ni se vio. Lo hizo Perera pronto, ligando muletazos bien pulseados y tirando de sus embestidas. Un punto mejor el de Gallardo al ir metido en la muleta. Ese merito fue todo del espada, unido al de aguantar las exigencias en cada arrancada, soportando incluso alguna colada al cuerpo. El cierre fue más en corto y tras una estocada fea y un descabello sólo se oyó el ruido de los cánticos festivos. Pobre balance. Tampoco contó con el calor popular en el quinto, muy a menos, sin repetición. No es toro de ninguna plaza y menos de la Pamplona de ‘antes’, donde el esfuerzo sincero y silencioso de un torero no tiene recompensa.

Las hechuras no siempre llevan razón. De ser así el tercero hubiera sido de nota. Montado, sin estridencias, bien hecho, era guapo sin dejar de ser ‘sanferminero’. No tuvo calidad, pero, aún más allá, no tuvo fortalezas. Dobló manos varias veces -quizá no siempre por puro flojo; el arenoso ruedo ayuda en estas lides-. No era necesario más tiempo del empleado por Fandiño, que lo pasó fácil a espadas. El sexto fue otro cantar. Una evolución llamativa del comportamiento de un toro a lo largo de la lidia. Cuesta arriba y muy aparente por delante, se dejó ver por tablas en un intento de salto al callejón, para delirio del personal.

Era su últino toro del año en la feria y Fandiño brindó en los medios, antes de un cambiado por la espalda. Se lo tragó el toro, antes de topar la muleta y salirse siempre del viaje, protestando con mal aire. Con todo, técnico y un tanto frío, el torero vasco le robó algún pase de mérito. Nada que cantase el público hasta una cogida horrible. En una colada por el pitón derecho, el toro levantó a Fandiño, lo tiró con violencia y en el suelo pudo hacerle de todo. Por fortuna, San Fermín se hizo presente y todo quedó en una sucesión de golpes. Después de quedarse en el suelo, se levantó el torero vasco, mareado, ensangrentados cara y traje. Le salió toda la raza entonces. Y al toro un aire de nobleza inesperado. Quedaba poco ya pero fue bueno: dos tandas de mucho querer de Fandiño, estas sí con la plaza interesada. Ese esfuerzo y ese final valían una oreja, pero se la llevó el acero. Tampoco es fácil acertar con el mareo que llevaba encima y no podía esconder. La fiesta final hizo imposible oír alguna palma de reconocimiento.

 

Triunfo de un inteligente y afortunado Abellán

Por Rafa Navarro, burladero.tv

Sexta de la Feria de San Fermín y la corrida de Fuente Ymbro dio opciones de triunfo grande a Miguel Abellán. Lo aprovechó para ello y su toreo inteligente conectó a la perfección con los tendidos de Pamplona. El peor lote se lo llevó Perera que mostró su mando sobre el segundo manso de la tarde en faena para aficionados. Por su parte Fandiño demostró un gran esfuerzo y aguante ante el sexto y su entrega, con tremenda paliza incluida, no tuvo recompensa por el fallo a espadas.

Disposición total de un afortunado esta tarde Miguel Abellán. El sorteo de esta mañana le puso enfrente dos grandes toros de Fuente Ymbro de los que pudo sacar más provecho, sobre todo del gran primero ante el que se mostró acelerados en tramos de la misma. No quitar ningún mérito a un toreo correcto, con transmisión y variedad pero al que le faltó poso y ceñirse con él. Lo recibió con tres largas cambiadas de rodillas como saludo capotero. Quite por tres chicuelinas y remate con serpentina. Lo esperó en el centro para cambiárselo por la espalda y toreo de rodillas. Embestía con garbo, mucha nobleza y calidad ese primero. Abellán dos series por el derecho ligando pero sin llegar a obligarle por abajo. Por el izquierdo hizo amagos de escapar pero aguantó el bondadoso cerca de la muleta y sacó el madrileño algún natural destacable. Faena de muchos pases pero falto explotar aún más esa calidad, fijeza y prontitud  que tuvo el astado. Molinete, de rodillas y siguía embistiendo, remate con desplante por bajo y estocada entera. Oreja a un toro de dos. Se le vio cómodo y con solvencia en los inicios de faena al cuarto. Le tocó en suerte otro noble de Fuente Ymbro con prontitud en la muleta. Dos tandas con la diestra y ligando con facilidad por ese pitón. Se desmayó en dos naturales y abrió al toro por ese pitón izquierdo para conseguir mayor recorrido con el de Fuente Ymbro humillando. Muy seguro Abellán aunque faltó, al igual que en su primero, ceñirlo en terrenos más cercanos para mayor transmisión en el aficionado. Alargó faena exprimiendo ese pitón izquierdo y aguantaba el cuarto. Inteligente Abellán que tenía la Puerta Grande en las manos y disparó el último cartucho toreando rodilla en tierra y desplante a pecho descubierto. Estocada perfecta entera en su sitio y de rápido efecto que le daban un gran triunfo en Pamplona. Le pidieron con fuerza las dos orejas pero con la conseguida le valía para salir a hombros.

Si hablábamos de la fortuna bien aprovechada de Abellán, la mala suerte que tuvo Perera también fue aprovechada para dejar constancia del mando. El extremeño realizó al segundo de la tarde una faena para aficionados dando una clase de cómo se le tienen que hacer las cosas a un toro manso y deslucido para poder recibir algo a cambio. Ya manseó de salida y poco juego le ofreció en el capote. Ya en la muleta, Perera le enseñó al natural el camino de la embestida y le obligó con buen resultado. Con mucha suavidad y mando sobre el segundo mansurrón que acabó sacando fondo y que le valió a Perera para dejar muletazos de calidad. Cuando lo probó por el derecho dijo que no, pero a estas alturas Perera ya había dejado constancia de su superioridad ante el astado que no tuvo más remedio que ceder. Mató de más de media y sin el lucimiento que requiere una faena, dejó una buena lección. El quinto fue un soso de mucho cuidado que no repitió, se encogió en los medios y se fue apagando rápidamente. No necesitaba ni la media caída que recibió.

La tarde de Fandiño acabó mejor de lo que empezó y no lo digo por la tremenda paliza que recibió del sexto y de la que esta noche se acordará entre fuerte dolores. Esa paliza fue fruto del esfuerzo que hizo con un toro incierto que comenzó a embestir de manera rebrincada y que a base de tesón y encontrarle la altura, acabó metiendo en la muleta por el pitón derecho. Fueron dos tandas, solamente dos tandas, post y pre paliza, pero de valorar. No metió mal la cara en el capote aunque se entretuvo más de salida en sus intentos de salto de burladero. Lo esperó en los medios y cambia pase por la espalda. Tras un par de series incómodas, logra meterlo en la pañosa por el derecho y sin quitarle la muleta de la cara. Lo empaló cuando la faena iba a más y le pegó ese revolcón. Con la cara ensangrentada, sin chaquetilla, en guerrero y con toda la atención des respetable le pegó otra para escuchar los olés de Pamplona. Faena intensa por momentos que no tuvo recompensa por el fallo con los aceros, tres pinchazos y una entera. Al tercero le faltó fuerza de salida y perdió las manos en repetidas ocasiones. No acabó de encontrarse a gusto el vasco delante de él y nos quedamos sir ver si el toro podía ir a más ya que Fandiño abrevió. Estocada entera y silencio.