Valencia, una vuelta al ruedo en Las Ventas

 

 

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Resumen de Prensa

Foto Efe, tomada de internet

12 de julio 2015

 

 

 

El colombiano se presentó en Madrid, dio una vuelta al ruedo. Le pidieron la oreja, pero el presidente no contó suficientes pañuelos y consideró que la vuelta al ruedo era el premio para la firme actuación de Valencia ante un buen novillo de Antonio Ordóñez Araújo. Resumen de prensa

 

 

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…Muy buena fue también la impresión que dejó Guillermo Valencia, también debutante. El tercero, de Antonio Ordóñez Araújo, se empleó en varas y llegó a la muleta con buenas cualidades. Él jugó con las inercias y mostró que sabe correr la mano y después, que también sabe bajarla. Buenas tandas del novillero en una faena a más. Salió volteado de la suerte suprema y se le pidió la oreja, pero tuvo que conformarse con una vuelta al ruedo. No tuvo opción de más, porque el sexto fue un novillo deslucido con el que solamente pudo mostrar su disposición.

 

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…Inconexo quedó el saludo de Valencia al tercero, distinto en tipo, hechura y hierro a los anteriores, distraído a la salida de los embroques, sobre todo por el pitón derecho. Empujó el animal con riñones en dos varas de Luis Viloria, pero se protestó después su falta de fuerza. Supo darle distancia el colombiano, y buscarle la inercia para asentar el talón, amargarle el morro al piso con la diestra y soplarle tres tandas de mucha vibración. Igual de quieto se quedó al natural, trazando con valor con el novillo por dentro y con mucha frescura en las ideas. Los estatuarios finales y una estocada a matar o morir de la que salió prendido provocaron la insistente petición que no atendió el palco, quedando el premio en vuelta al ruedo sin protestas…Con la cara arriba tomó siempre el altón sexto el capote que le ofrecía genuflexo Valencia, tirando siempre un feo derrote arriba. Soltó la cara como un poseso el animal en el peto, llegando siempre a la silla. Montado y sin descolgar nada llegó a la muleta para que le estructuras Valencia una faena de novillero puesto y capaz que supo cómo meterle mano a un animal sin entrega que nunca pasó del embroque y con el que se pegó un tremendo y sincero arrimón. Mató de pinchazo y estocada y le despidió Madrid con palmas por la sólida impresión dejada.