Manrique, Galdós y el ganadero a hombros

 

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Texto y fotos Diego Caballero

30 de enero de 2016

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Se cerró la corta y  bien estructurada temporada de Puente Piedra, la salida a hombros de Don Gonzalo Sáenz de Santamaría al lado de  Manrique y Galdós, no solo fue el premio a las embestidas de sus  novillos, también, sirvió para que los exiliados de la Santamaría le agradeciéramos con palmas su esfuerzo.

Para empezar la plaza registró más de media entrada, mucho público joven que con razones o sin ellas, quisieron  por momentos  ser los mayores protagonistas de una tarde que tuvo emociones. Las que llegaron con fuerza al tendido porque los “Mondoñedos” siempre o casi siempre acometieron sin descanso. Dos de ellos, Gitano y Cantador se ganaron la vuelta al ruedo.

La primera emoción llegó con Gitano, un novillo que vendió caras sus embestidas, encastadas y emotivas; no admitía dudas. Andrés Manrique, hizo lo mínimo que tenía que hacer, que no es poco, quedarse quieto para esperar la acometida del novillo que se quería comer la muleta. La faena fue de menos a más, en emoción y en ajuste. Andrés que supo aguantar las  embestidas, no tuvo tiempo para el relajo, pero dejó un derechazo encajado cuando se liberó de la tensión de las acometidas dejando ver que posee más que valor.  Una oreja y vuelta al ruedo para el novillo.

El último novillo, de nombre Cantador,  no quiso dejar ver el capote de Joaquín Galdós, pero su franqueza en el capote de Wilson Chaparro tras pelear en el caballo de Clovis Velásquez, abrió la puerta a la esperanza. Así lo debió de ver el peruano que inició por bajo la faena.  Cantador, con fijeza y prontitud supo acudir humillado y con nobleza a los suaves toques de la muleta de Galdós. Una muleta que supo manejar con ritmo,  suavidad y por abajo a la gran embestida,  y de paso dejar los mejores muletazos, en varias tandas, de la tarde y que sirvieron para dejar ver el buen concepto del peruano. Todo con la mano derecha, o casi todo, también hubo algún muletazo largo con la mano izquierda, un lado al que el novillo le costó más. Una gran estocada y un novillo que respondió a ella dejando su última gota de vida al querer ir  tras la muleta de Joaquín.  Dos orejas y vuelta al ruedo para Cantador.

Hubo más. Una oreja en el quinto de la tarde para Manrique. Otro novillo interesante.  Una faena que como en su primer turno fue de menos a más. Cuando Andrés se decidió por su mano izquierda,  casi en tablas y dejó una buena seria de cinco muletazos y el de pecho que despidió la misma. Esto y una gran estocada le aseguraron la puerta grande.

La otra oreja de la tarde la cortó Galdós al novillo de su presentación, con calidad pero de cortas embestidas. Algunos muletazos, por ambas manos,  y un par de verónicas fueron las primeras sensaciones que dejó el novillero peruano a pocos kilómetros de La Santamaría y a muchos más de su plaza de Acho que estaba cumpliendo 250 años de historia.

Guillermo Valencia abrió la tarde con el novillo más incierto. Valencia que inició su tarde de rodillas, se impuso y logró momentos que bien hubieran merecido más que el silencio que saldo su actuación, pero su espada no encontró lugar. Tampoco la encontró en su segundo novillo, donde dejó algún muletazo en cortas tandas, varias tandas.  Pero antes también faltó lo que le sobró a la tarde. Emoción.

Sábado 30  de enero 2016. Plaza de Puente Piedra. Novillada de temporada. Más de media plaza.

Novillos de Mondoñedo  terciados y encastados


Vuelta al ruedo para el 2º y 6º, aplaudidos 4º y 5º, silenciado el 3º y pitado el 1º.


Guillermo Valencia (verde pistacho y oro): silencio y silencio tras aviso.
Andrés Manrique (Tabaco y oro): oreja y oreja.
Joaquín Galdós (Teja y oro): oreja y dos orejas.


Saludaron, Wilson Chaparro  y Andrés Herrera y Carlos Garrido (gran par)
Ovacionado Luís Viloria por una vara al 4º. Al final del festejo salieron a hombros Joaquín Galdós, Manrique Rivera y el ganadero Gonzalo Sanz de Santamaría.