Juan de Castilla: ¿prueba superada?

 

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Texto y fotos Rodrigo Urrego B. 

14 de febrero de 2016

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No había otro camino que el de la puerta grande, por lo menos en la mente del torero y sus fieles seguidores. No era un camino fácil, lo sabía el propio Juan de Castilla. Pero lo que jamàs pensó era que su encerrona en Medellín sería un reto más difícil que lo presupuestado. Por eso, más allá de las circunstancias que rodearon su aventura en solitario, la foto saliendo a hombros paga los muchos padecimientos con los que remontó, quizás, la tarde más especial de su incipiente carrera.

Juan de Castilla en solitario con seis toros. La gesta motivó la presencia del maestro Fernando Botero, quien hace unos días se llevaba la gloria con una exposición de sus gordas figuras en China, y que sorprendió al aparecerse en La Macarena a ver a su torero, el delgado joven del barrio Castilla al que patrocinó para buscar fortuna en España.

Aunque no era su primera vez en La Macarena, Juan hizo el paseíllo con la montera en la mano. Nunca antes había recorrido los metros que separan el patio de cuadrillas de los bajos de la presidencia con una ovación del público, que lo recibió en pie.

Las llaves de la puerta grande que da a la Calle de San Juan las consiguió en el tercero de la tarde, ante ‘Relator’, el novillo de Ernesto Gutiérrez, que con mucha diferencia, fue el mejor del festejo. Se entregó en sus embestidas y fue el momento en el que el torero pudo estar más entregado, y destapar las mejores bondades de su toreo. Le cortó las dos orejas y el novillo se fue en vuelta al ruedo.

Los demás capítulos fueron un padecimiento. El de Vistahermosa no transmitió, el de Achury Viejo se paró, el de El Paraíso se movió sin entrega, el serio de Santa Bárbara fue encastado pero complejo, e hizo padecer al torero. Y el de Rincón Santo se movió con ligereza pero  sin calidad alguna.  

Ante ese coctel de dificultades, Juan de Castilla no se dejó en la espuerta ningún esfuerzo. A dos toros los recibió con largas cambiadas, toreó de rodillas con la muleta, se lo cambiò por la espalda, se arrimó cuando no había otra fórmula, y hasta puso banderillas en el sexto, unos pares mejor que otros. Probablemente su capacidad dejó dudas en el novillo de Santa Bàrbara, incluso, y con el capote no pudo expresarse, ni en los voluntariosos quites. Pero la actitud con que asumió la tarde, de imponerse ante las adversidades, y superar el difícil reto en el que se había encargado, fueron suficientes para tener al público de su parte, que le entregò una oreja del último para que saldara con tres trofeos su encerrona. La prueba se superò. Juan de Castilla vino a su tierra a encerrarse con seis toros, y se fue por donde había soñado. Por la puerta grande.

Ficha

Medellín, plaza de Toros La Macarena 
Domingo 14 de febrero 
Novillada
Dos mil personas 

Se lidiaron novillos de Vistahermosa, Achury Viejo, Ernesto Gutiérrez, El Paraíso, Santa Bárbara y Rincón Santo. Los dos primeros de pobre presentación, muy serio el quinto. El tercero fue premiado con la vuelta al ruedo. Pesos: 406, 380, 420, 376, 447 y 378 Kilos

 

Juan de Castilla (blanco y oro): silencio, silencio, dos orejas, silencio, saludo desde el tercio, y una oreja. Salió a hombros.