Víctor Barrio ha dejado su vida en una plaza de toros

  .  
 

 

A Víctor Barrio lo mató un toro de los Maños en la plaza de Teruel. El toreo, como siempre en julio pendiente de Pamplona, no podía creer que su cara más dura se haya dejado ver. Una realidad que andaba rondando hace varias temporadas en los cuerpos de varios toreros que milagrosamente se escapaban de la tragedia. Esta vez no hubo milagros, ni manos milagrosas. La cornada era mortal por necesidad y el toreo encogió su corazón.

Por Diego Caballero

10 de julio de 2016

 

Su tragedia recordó a la de José Cubero hace 30 años, un torero destrozado en pocos segundos y que era conducido a la enfermería por  los angustiosos pasos de hombres que anunciaban  en su cara una tragedia segura. Nos quedará por mucho tiempo en la cabeza  esa horrible y estremecedora imagen de un cuerpo abandonado a su (mala) suerte, vestido de grana y oro y con la mirada perdida.


Minutos antes de irse a portagayola a recibir al toro que traía  la muerte en sus pitones,  daba sus últimas declaraciones a los micrófonos de Telemadrid que trasmitía la corrida. “Cada tarde es una oportunidad para demostrar lo que uno quiere y ganarse su sitio”. Ya  no habrá una tarde más, pero su sitio ya está ganado.


La muerte ya había sacado ventaja esta temporada llamando a la puerta dos veces en el mes de mayo.  Un novillero peruano, Renato Mota, un humilde héroe del toreo caía  en un pueblo perdido de su Perú. El Pana no logró superar una fuerte voltereta y encontró la muerte días después. La gravedad de la cornada del novillero, en una plaza sin ambulancias y en un pueblo al que se llega por  carreteras deplorables llevó a su muerte. Al Pana los años le restaron capacidad para soportar tan tremenda voltereta.  El caso de Barrio bien podía ser diferente, con 29 años y en una enfermería en condiciones,  la muerte se ve un poco más lejana. Pero la cornada era  mortal por necesidad, ni un milagro podía salvarlo,  tampoco las mejores manos.


A Víctor Barrio el toro de Los Maños le atravesó el tórax de manera certera  y  él se fue sin dar tiempo a la esperanza, ni a la ambulancia que lo llevaría a Zaragoza donde ya le esperaba la mano experta del Doctor Valcarreres.  No hubo tiempo, la cornada era mortal.   El toro, un berrendo  de nombre Lorenzo se llevó la vida de un torero joven  del que mucho se decía en las esquinas del toreo. Un torero que apenas tuvo oportunidad de mostrar su toreo diferente del que hablaban los aficionados.
Para Víctor Barrio se acabó el sueño y su vida misma esperando esa tarde señalada que lo sacara del banco del toreo. Era su tercera tarde de la temporada, pocas. Repetía en Valdemorillo al ser el triunfador del año anterior y sumaba su paso por San Isidro. La cita en la Feria del Ángel, resultó ser la última cita de su vida. El caso de Barrio es el de muchos que esperan una verdadera oportunidad, se habla mucho de ellos, se cantan sus virtudes pero se les anuncia poco. Ya no pudo ser.

 

  ******

 

Víctor Barrio había nacido en Grajera, un pueblo de Segovia, el 29 de mayo de 1987.  Debutó con picadores en Sepúlveda el 29 de agosto de 2009 cortando tres orejas a un encierro de Juan Manuel Criado. Se presentó en Las Ventas el 13 de junio de 2010, con utreros de Rehuelga causando  una magnífica impresión. Cortó una oreja al novillo de su presentación.  Fue La de Madrid la plaza donde irrumpió de novillero y donde su valor y su quietud sorprendieron porque se unían a un trazo profundo del muletazo que siempre se le cantó.


Esas virtudes le hicieron acreedor a varios trofeos en su etapa de novillero en la que fue líder de los mismos. Trofeo al mejor novillero en San Isidro, en Bilbao, en Santander, el Alfarero de Oro, el Frascuelo de Plata, la Espiga de Oro, Trofeo Mesonero Mayor de Castilla y Chimenea de Oro de Valdemorillo.


Las Ventas lo vio hacerse matador de toros. El día del aniversario de la muerte de Juan Belmonte, el 8 de abril del año 2012,  El Fundi en presencia de Juan del Álamo le cedió un toro de José Luis Pereda y le daba la bienvenida al escalafón mayor. La última vez que pisó el ruedo de  Las Ventas fue el pasado 29 de mayo, día que hizo el paseíllo para lidiar una corrida de  Baltasar Ibán.   Era su quinto año como matador de toros.


En la  temporada pasada pegó un verdadero llamado de atención en la corrida televisada desde la plaza de  Valdemorillo, una tarde que le valió para mantener intacta su fe y la de su gente más allá de las tres orejas cortadas. Una tarde que le valió para estar presente en Madrid, sin demasiada suerte o si, hubo mucha más que en  Teruel. 
Como ayer y  durante mucho tiempo, el toreo llorará a un torero que dejó su vida en una plaza de toros. Que su sangre no sea en vano.


Adiós torero. 

 

 

 

 

NOTICIAS