Juan Gómez, a la altura Dinastía 

 
 
 

 

11 de noviembre de 2016

Puerta Grande

Imágenes

El antioqueño Juan Gómez Dinastía abrió la puerta grande de Cañaveralejo en la primera novillada pre-feria. Francisco Puerta debutó con una oreja. Muy buenos novillos de La Torre y Ernesto González Caicedo.  

 

Juan Esteban Arboleda Gómez (Medellín) es hijo de Yolanda Gómez, hermana de uno de los mejores toreros antioqueños en toda la historia, José Gómez Dinastía. Desde hace cinco años se conocen noticias del sobrino de Dinastía, que tuvo el ‘atrevimiento’ de llevar ese nombre en los carteles. Juan Gómez Dinastía. 


Y para mayor compromiso, estrenó su nombre en la plaza de toros de Cali, nada más y nada menos. Cañaveralejo y Dinastía tienen páginas y páginas llenas de historia. Desde el día uno, pues en Cali tomó la alternativa en la feria de 1992.


Debutar en Cañaveralejo con el nombre de Dinastía, uno de los toreros colombianos que tenía el secreto de triunfar en Cañaveralejo. Aparte de César Rincón, en los noventas Dinastía era el que más mosaicos tenía por salir a hombros por la puerta del Señor de los Cristales. Incluso, en la feria de 1998, el antioqueño cortó 11 orejas en cinco tardes, y nadie se explica aún como el trofeo no fue a parar a sus manos.



Pero quizás Juan Gómez estaba convencido de que tenía sus armas para estar a la altura del nombre Dinastía. Que en el año apenas había participado en tentaderos, se decía de él antes de la primera novillada de la Pre Feria de Cali. Pero desde la larga cambiada de rodillas con que entró en escena, se advertía lo contrario. Si no es preparación, puede ser afición. Como si lo que hiciera en el ruedo lo llevara en la sangre. 



Los varones de la familia Gómez Ospina lo que mejor han hecho ha sido torear. Y con un sello particular, como una marca de la casa. Fue imposible no establecer comparaciones con el tío, porque este nuevo Dinastía exhibió formas y  faenas  clavadas a las del torero antioqueño que llegó a hacer tres paseíllos en Las Ventas de Madrid en el 2004.  Una de ellas, con el vestido grana que más de diez años después luciría su sobrino en Cañaveralejo.


Entre otras porque tenían capacidad para imponerse a la casta de sus toros, para dominarlos, y para someterlos. Una facilidad para ligar muletazos, y un valor para aguantar que el toro pasara casi que empujando su cuerpo. 



Y por si fuera poco, el nuevo Dinastía salió a hombros, como acostumbró el primer Dinastía. Con contundencia. Si José Gómez era especialista en cortar tres orejas, Juan Gómez también. Cortó una al segundo de la tarde, de la ganadería Ernesto González Caicedo, y las dos del quinto, del hierro debutante de La Torre, que fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. A la altura de Dinastía, a hombros por la puerta del Señor de los Cristales. 



La noche del viernes en Cañaveralejo fue notable gracias a los seis novillos que embistieron. Tres de Ernesto González, tres de La Torre. Sobresalieron los antioqueños, por su casta y temperamento. Los caucanos, nobles, aunque sin pólvora. 

Francisco Puerta cortó una oreja del sexto. Este sí que quera un auténtico debutante con picadores. Con actitud superó sus deficiencias, y sus cualidades para hacer un buen toreo brillaron con luz propia.



Juan Camilo Alzate sumó una novillada más en Cañaveralejo, y volvió a marcharse a pie.  No la tuvo fácil ante un primer toro encastado pero con sentido, al que le sacó muletazos muy buenos, pero que los ensució completamente con otros sin temple. Con el cuarto, de Ernesto González, pareció jugarse una carta definitiva, y se puso muy cerca de los pitones. Pero ya era difícil voltear la cara de la moneda. 

 

 

 

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