Tormenta en Cañaveralejo: Castella, Bolívar y López Simón, a hombros; Relevista, indultado

 
 
 

30 de diciembre de 2016

Seis orejas se repartieron los toreros que salieron juntos por la puerta del Señor de los Cristales. Dos fueron simbólicas, las que paseó el colombiano tras indultar al quinto toro de la corrida de Las Ventas del Espíritu Santo, bajo un diluvio.

 
Rodrigo Urrego B.

Imágenes http://bit.ly/2ixvRFW 

Ni el más veterano de los aficionados de Cañaveralejo recuerda un final de feria como el de este 2016. Nadie se hubiera imaginado que del cielo caería lo que no caía desde el diluvio universal. Dicen que no hay quinto malo, pero a la altura de ese toro, el cielo abrió las llaves y descargó con furia toda el agua que llevaba dentro. Vendaval incluido. Pero no fue suficiente para apagar las emociones que brotaron desde el ruedo, incluso cuando este se había convertido en una auténtica laguna.

López Simón fue el encargado de encender las pasiones en los tendidos. Ninguno como el torero madrileño enloqueció tanto a Cañaveralejo con su toreo en las seis corridas de la feria. Nadie como él arrancó oles que no venían de las gargantas, más bien desde las entrañas. En el tercero de la tarde, se tiró de rodillas con la muleta, cerca de las tablas, donde empezó a parar los corazones. En el centro del ruedo, ya iba a poner a los aficionados a saltar de sus asientos pero los dejó con las ganas, sus primeras series fueron cortas.

Era apenas el prólogo, porque las pulsaciones se elevaron cuando el torero se fue acercando más y más a los pitones del toro. Cuando ya los tenía a milímetros, movía la muleta para provocar la embestida, pero el toro se resistía, una y otra vez. Hasta que de tanto insistir, el de Las Ventas se fue a perseguir la tela, y López Simón nunca se la dejó agarrar, en las cinco veces que repitió, en las cinco veces que se lo pasó delante de su cuerpo. Cinco embestidas en las que el toro pasó sus pitones por los muslos de López Simón, cinco oles que se escucharon más allá de Cañaveralejo. Dos orejas.

Si López Simón toreó como para llevarse el Señor de los Cristales, el toreo de Sebastían Castella, al primero de la tarde, había sido de alto nivel. Porque se exigió al máximo para imponerse a un toro que a veces prefería buscar el cuerpo del torero, o levantar la cabeza, cualquier cosa para deslucir la faena. Pero no contaba con los secretos del francés, que también se jugó la vida para imponerse ante el que fue el toro de su reencuentro con Cali, donde siempre ha jugado de local. No tuvo tino con la espada.

Castella cortó las dos orejas que le daban la daban la llave de la puerta grande en el cuarto, cuando ya empezaban a soplar vientos que presagiaban la tormenta. El torero francés se fue al centro del ruedo para dejarse venir el toro a distancia, y cuando lo tuviera cerca del cuerpo cambiarle la trayectoria y pasárselo por la espalda. La que siempre ha sido su fórmula para emocionar a Cali, la que no falló esta vez. Faena larga, de quien no escatima esfuerzos para no dejarse ganar la pelea. El torero francés se sumaba a la salida a hombros con el torero español.

Faltaba el colombiano. Pero como si el destino se empecinara en que los toreros colombianos tienen que bailar siempre con la más fea, a Luis Bolívar San Pedro se lo puso muy cuesta arriba. En cuestión de minutos le mandó una tormenta y el agua le cubrió más arriba de los tobillos. A diferencia de los que buscaron refugio en los tendidos altos, Bolívar le puso el pecho al vendaval, y para júbilo de los que escampaban, toreo con la tranquilidad de quien se pasea por la playa, cuando en realidad se jugaba la vida para sostenerse, con los pies  en un lodazal. Relevista perseguía la muleta como un niño que no se cansa de jugar con furia bajo la lluvia. Y es que ambos, toro y torero jugaron bajo la lluvia. Lo toreó tanto que Relevista fue indultado. Al toro de la ganadería de César Rincón la tormenta fue un regalo caído del cielo. Probablemente, en la finca Las Ventas del Espíritu Santo, cuando vuelva a llover, recordará que después de la tormenta ganó el mayor premio de su vida.

 

Cali, plaza de toros de Cañaveralejo
Viernes 30 de diciembre de 2016
Sexta corrida de feria 
Toros de Las Ventas del Espíritu Santo

Sebastián Castella: saludo desde el tercio y dos orejas 
Luis Bolívar: Saludo desde el tercio y dos orejas simbólicas
López Simón: Dos orejas y silencio

Relevista, número 205, 488 Kg., lidiado en quinto lugar, fue indultado. 


 

 

 

 

 

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